
Comentario.
La verdad es que me pareció verdaderamente impresionante escuchar hoy en la mañana la noticia de que el hijo de Coco Legrand, Matías Gonzalez, fue condenado a 301 días de reclusión nocturna por manejo en estado de ebriedad, condena que viene esperándose desde 1998 y 1999. No niego que un error debe castigarse, pero lo que me pareció impresionante es pensar en lo injusto, lo raro o simplemente lo irrisorio de la justicia en nuestro país. El ver como no existe un manejo de prioridades, como condenan a un joven que por unos tragos de más supero la velocidad permitida sin dañar a nadie por ello, mientras que los verdaderos criminales, los violadores, asesinos, pedófilos, están libres por las calles.
Realmente, fome por Matías, un joven sano, trabajador, que lo único que intenta cada día es surgir y trabajar y que con esto simplemente le cortan las alas. Mientras los peores caminan y vuelan libres e impune por las calles.
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